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El sombrero es una prenda con una larga trayectoria histórica, compuesto por la copa y el ala. Es una pieza unisex, usada tanto por hombres como por mujeres como defensa contra el frío o el sol y también como simple objeto decorativo o de adorno; en algunos casos puede indicar diferencias sociales variando según la posición social y por razones tanto religiosas como rituales.
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Antiguamente se cubrían la cabeza con una especie de tocado que no se puede considerar propiamente como un sombrero; por ejemplo, los antiguos egipcios llevaban un casquete de cuero o de tela; el faraón cubría su peluca normalmente con un amplio pañuelo listado y en las ceremonias oficiales llevaba una tiara blanca o un gorro rojo, dependiendo si era faraón del Alto o del Bajo Egipto, o una combinación de ambos sombreros, indicando que era faraón de un Egipto unificado. En Mesopotamia se usaban turbantes o birretes de piel; por su parte, los sacerdotes israelitas llevaban un sombrero cónico, alto, de color blanco. Durante la época minoica las mujeres de Creta adornaban sus cabezas con tocados de formas muy variadas. Más tarde, en Grecia, y después en Roma, no existió una prenda exclusivamente para cubrirse la cabeza, ya que era frecuente hacer servir con esta finalidad una especie de amplios mantos. |

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En la Edad media las mujeres ponían a veces en sus cabellos cintas entrelazadas, plumas o flores; sin embargo, prefirieron el alto bicornio con velos que colgaban desde la parte superior y llegaban hasta los hombros. El traje medieval masculino incluía una amplia capucha que caía sobre la espalda, que en 1300 se sustituyó por una especie de birrete estrecho en la frente y provisto de una cola que colgaba a derecha o a izquierda, según la clase social o la facción a la que pertenecía. |
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El verdadero sombrero nació en el siglo XIV y adquirió gran popularidad en toda Europa, aunque sus formas variaron de un país a otro. El traje renacentista halló en el sombrero su complemento más suntuoso; los materiales preferidos fueron el terciopelo o el paño, adornados con plumas, cintas y piedras preciosas; mientras tanto, el pueblo seguía llevando capucha y después adoptó un sombrero de forma redonda. Al imponerse la moda de la peluca en el siglo XVII, el sombrero se hizo muy ancho y se adornó con encajes y plumas de forma semejante en los caballeros y en las damas. |

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Durante casi todo el siglo XVIII predominó el tricornio, esto es, un sombrero con el ala plegada alrededor de la cabeza, de modo que formara tres puntas. La Revolución francesa hizo renacer la moda de los sombreros sencillos, parecidos a cofias o birretes y adornados con escarapelas. El sombrero femenino del siglo XIX sirvió a una moda ostentosa y se diferenció claramente del masculino, mucho más sobrio.
Las materias primas más usadas para la confección de los sombreros femeninos fueron la paja, el paño, el terciopelo, el raso y el fieltro; a veces se hicieron muy sencillos, pero, por lo general, se adornaron con plumas y cintas y a principios del siglo XX se completaron con un velo que caía sobre el rostro. |
Para los hombres un sombrerero londinense creó el sombrero de copa o chistera, que actualmente sigue siendo el clásico sombrero de ceremonia; una variante del sombrero de copa fue el Clac (ya en desuso), montado sobre muelles y que se podía plegar y aplanar. |

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A Finales del siglo XIX y principios del XX estuvieron de moda el bombín, el sombrero de paja y el flexible; este último de fieltro blando, es en la actualidad el tipo de sombrero masculino más usado.
Entre los pueblos primitivos el sombrero ha tenido con frecuencia significación social y mágica; son ejemplo de ello los complicados cubrecabezas de muchos jefes de tribu africanos. Un caso semejante es el del sombrero cónico usado en la Edad Media, emblema característico de magos y hechiceras, al cual se atribuía significado diabólico. |
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